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martes, 8 de octubre de 2013

Propaganda Quilmes

https://www.youtube.com/watch?v=e4bDj0emArI

VIDEO EN DICTADURA

ESTE ES UN VIDEO HECHO POR NOSOTROS MODIFICANDO UNA PUBLICIDAD DE QUILMES DE LOS AÑOS 80.

RESTRICCIONES Y PROHIBICIONES EN LA DICTADURA

¿Que estaba prohibido en la Ultima dictadura en la Argentina?
Aquí, una lista de cosas a las que prohibió.

  •  No se permitían determinados libros y hubo quema de ellos. No se permitían algunas películas ni a  ciertos periodistas o actores en tv.
  • En Educación estaba prohibido enseñar y decir la verdad histórica. Muchos docentes desaparecieron. En la escuela los varones con pelo cortito y las chicas con pelo atado.
  • En las fábricas no se podía luchar ni por salario ni por condiciones de salubridad ni por nada. Muchos delegados también desaparecieron.
  • No podías andar sin documento porque paraban los colectivos, te revisaban de arriba a abajo, y si no tenias identificación te metían preso.
  • En la calle: Pantalones largos, camisa y polleras debajo de las rodillas. Habìa Estado de sitio por lo que a cierta hora no podìas andar por la calle y màs de dos se consideraba patota y por eso te llevaban
  •  No podías pasar por las puertas de las comisarías

Golpes de Estado en Argentina: Golpe de 1976

El golpe de Estado en Argentina de 1976 fue la rebelión militar que depuso a Isabel Perón el 24 de marzo de 1976 en Argentina. En su lugar, se estableció una junta militar, liderada por el almirante Emilio Eduardo Massera. La junta tomó el nombre oficial de Proceso de Reorganización Nacional y permaneció en el poder hasta 1983.
Aunque la represión política comenzó antes del golpe con el Operativo Independencia, se extendió durante la dictadura de Videla resultando en las desapariciones forzadas de un número de víctimas cifrado entre 8.000 y 30.000.
El Departamento de Estado de los Estados Unidos sabía de los preparativos del golpe dos meses antes de que ocurriera.
Dos días tras el golpe, el Secretario para América Latina, William D. Rogers, declaró «Esta junta está probando la afirmación de que Argentina no es gobernable [...] Creo que eso es claramente una opción probable. [...] Creo que debemos esperar bastante represión, probablemente una buena ración de sangre, en Argentina antes de que pase mucho tiempo. Creo que van a tener que buscar duro, no sólo a los terroristas sino a los disidentes de los sindicatos y sus propios partidos». El secretario de Estado Henry Kissinger estableció que «cualquier oportunidad que tengan, necesitarán un poco de apoyo. [...] Porque quiero apoyarlos. No quiero darles la sensación de que son acosados por los Estados Unidos».

En junio de 1976, cuando las violaciones de los derechos humanos por la junta fueron criticados en los Estados Unidos, Kissinger reiteró su apoyo a la junta, dirigiéndose directamente al Ministro de Asuntos Exteriores Argentino Cesar Augusto Guzzetti en una reunión en Santiago de Chile.

Golpes de Estado: Golpe de 1966

El 28 de junio de 1966, varios oficiales armados entraron en la Casa Rosada, rodearon al presidente radical Arturo Illia y lo desalojaron a la fuerza. Los apoyos a este golpe vinieron desde la derecha y desde la izquierda. Este era el comienzo de la dictadura del General Juan Carlos Onganía. Una dictadura que nuevamente se llamaba a sí misma “revolución”. La Revolución Argentina. Este golpe pretendía transformar todo el sistema político, cambiar el sistema republicano y convertirlo en un sistema corporativo. Para completar la transformación total de la sociedad argentina, Onganía inaugura un período de represión a las distintas expresiones del poder civil: los partidos políticos, los sindicatos, la universidad, todos eran blancos de la persecución.
Curiosamente, esta dictadura no sólo persiguió a sectores políticos, intelectuales u obreros. La represión afectó también al arte, a la moda, a la literatura, a la vida cotidiana.

Onganía se sentía el guardián moral de la Nación. Para lograr la “limpieza moral”, intervino importantes centros de cultura, como el Instituto Di Tella, un lugar donde se reunía la vanguardia artística y científica argentina. Hasta hacía cortar el pelo a los jóvenes en la calle.

Golpes de Estado: Golpe de 1955

El segundo gobierno de Perón, entre 1952 y 1955,  estuvo caracterizado por las dificultades en el plano económico, un fuerte enfrentamiento con la iglesia católica por establecer el divorcio vincular y legalizar la prostitución, la existencia dentro de las Fuerzas Armadas de sectores contrarios al peronismo que se vio agudizado cuando el 16 de junio de 1955 aviones de la Marina bombardearon la Casa de Gobierno con la intención de asesinar a Perón.

El desenlace se produjo unos meses después.  El 16 de septiembre estalló un levantamiento en Córdoba encabezado por el general Eduardo Lonardi y el general Pedro Eugenio Aramburu. Las tropas leales a Perón no pudieron sofocarlo. La Marina, liderada por el almirante Isaac Rojas, encabezó el golpe contra Perón: sus naves bloquearon Buenos Aires y su Estado Mayor amenazó con volar los depósitos de combustible de La Plata y Dock Sud.
El Ministro de Guerra, general Lucero, pidió parlamentar y leyó una carta en la que Perón solicitaba la negociación de un acuerdo. La Junta de Generales Superiores del Ejército la consideró una renuncia.
El 20 de septiembre Perón se refugió en la embajada del Paraguay y en la Cañonera que lo llevó a Asunción, Sería el comienzo de un exilio de casi 17 años. El golpe contó con el apoyo de la oposición política, los estudiantes universitarios, el empresariado rural, industrial y comercial y, en general, los sectores medios de la población. La clase obrera siguió identificándose con el Peronismo. En noviembre de 1955 Lonardi fue desplazado y asumió la presidencia el general Aramburu y la vicepresidencia Isaac Rojas. Eran fuertemente antiperonistas. Intervinieron la CGT (Confederación General del Trabajo), prohibieron la publicación de los nombres de Perón y de Eva Perón y de cualquier imagen o símbolo del Peronismo.

sábado, 5 de octubre de 2013

Golpes de Estado en Argentina: Golpe de 1943

“El manifiesto de los revolucionarios estaba destinado, en principio, a aclarar las dudas del pueblo argentino sobre sus intenciones y los motivos de su acción. Más allá de la retórica sobre el honor y la patria propia de este género literario, éste contiene en términos muy fuertes, la condena de las autoridades derrocadas y de todo un sistema basado en “la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción” que llevó “al pueblo al escepticismo y a la postración moral, desvinculándolo de la cosa pública, explotándolo en beneficio de siniestros personajes”. La UCR podría haber hecho suyos tanto el tono como el vocabulario empleados en él. Después del proceso a la “década infame” y al “fraude patriótico”, los firmantes prometían un castigo ejemplar para los culpables y la restitución al pueblo argentino de los derechos y garantías violados hasta entonces. Una frase dedicada al “cumplimiento de los pactos y compromisos internacionales” llamó particularmente la atención de los comentaristas internacionales. Los partidarios de la democracia y de las democracias estaban de parabienes. Los radicales se sentían comprendidos por los militares.”

Alain Rouquié, Poder militar y sociedad política en la Argentina, Buenos Aires, Emecé, 1982.