“El manifiesto de los revolucionarios estaba
destinado, en principio, a aclarar las dudas del pueblo argentino sobre sus
intenciones y los motivos de su acción. Más allá de la retórica sobre el honor
y la patria propia de este género literario, éste contiene en términos muy
fuertes, la condena de las autoridades derrocadas y de todo un sistema basado
en “la venalidad, el fraude, el peculado y la corrupción” que llevó “al pueblo
al escepticismo y a la postración moral, desvinculándolo de la cosa pública,
explotándolo en beneficio de siniestros personajes”. La UCR podría haber hecho suyos
tanto el tono como el vocabulario empleados en él. Después del proceso a la
“década infame” y al “fraude patriótico”, los firmantes prometían un castigo
ejemplar para los culpables y la restitución al pueblo argentino de los
derechos y garantías violados hasta entonces. Una frase dedicada al
“cumplimiento de los pactos y compromisos internacionales” llamó particularmente
la atención de los comentaristas internacionales. Los partidarios de la
democracia y de las democracias estaban de parabienes. Los radicales se sentían
comprendidos por los militares.”
Alain Rouquié, Poder
militar y sociedad política en la
Argentina , Buenos Aires, Emecé, 1982.
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